Ejercicio en los primeros años de crianza: sembrando el ejemplo
Convertirse en padres cambia vuestras prioridades… pero no deberíais hacer que os olvidarais de vosotros mismos. Encontrar tiempo para moverse durante los primeros años de vida de los hijos no solo es beneficioso para la salud física y mental de los padres, sino que también tiene un efecto directo y poderoso en cómo esos hijos perciben el estilo de vida activo.
Varios estudios han demostrado que los niños son más activos físicamente cuando sus padres también lo son. Un meta-análisis publicado en Pediatric Obesity (2020) observó que los patrones de actividad física de los padres estaban significativamente correlacionados con los niveles de movimiento diario de sus hijos, especialmente en edad preescolar (¹). Otro estudio de Health Psychology (2014) encontró que la actitud de los padres frente al ejercicio influye incluso más que el entorno escolar en el desarrollo de hábitos saludables a largo plazo (²).
Moverse no solo es salud: es modelo, identidad y futuro. Un/a padre/madre que se cuida está enseñando, sin palabras, que el cuerpo merece atención, que cuidarse no es egoísmo, y que el movimiento puede ser una parte normal, divertida y compartida del día a día.
Y en muchos casos, la mejor manera de enseñar es invitándoles a compartir el movimiento contigo: salir a correr mientras ellos van en bici, hacer ejercicio en casa mientras juegan cerca, o simplemente convertir una tarde de parque en un juego activo. Cuando los hijos ven el ejercicio como algo natural y divertido, también crecen con esa mentalidad.
No hace falta irse al gimnasio todos los días ni hacer sesiones de una hora. A veces, con 20 minutos diarios de entrenamiento funcional o una caminata en familia basta para empezar.
👉 Cuidarte es el primer paso para enseñarle a cuidar.
📚 Referencias:
(¹) S. Hesketh et al., Pediatric Obesity, 2020
(²) Davison & Birch, Health Psychology, 2014
Daniel Ferri
Colaborador en el blog de Baby Mom

Cómo hacer ejercicio mejorará los hábitos de tus hijos: Un compromiso para toda la familia
Como madre, sabes que una de las mayores preocupaciones es el bienestar de tus hijos. Desde su salud hasta sus hábitos, siempre quieres lo mejor para ellos. Sin embargo, en la sociedad actual, donde el sedentarismo ha alcanzado niveles alarmantes, las actividades físicas pueden quedar en segundo plano. Sin embargo, ¿sabías que introducir el ejercicio en la vida diaria de tus hijos no solo mejorará su salud física, sino también sus hábitos, su bienestar emocional y su rendimiento escolar? Te contamos cómo hacer deporte puede beneficiar a tus hijos y, de paso, cambiar toda la dinámica familiar.
1. Ejemplo y modelaje de hábitos saludables:
Los niños aprenden por imitación. Si ven a su madre y a su familia practicar ejercicio regularmente, estarán más inclinados a adoptar esas mismas conductas. No se trata solo de hacer ejercicio por el ejercicio mismo, sino de mostrarles que cuidar de su cuerpo es una prioridad. Si tu hijo te ve salir a correr o hacer yoga, es probable que quiera unirse o, al menos, adoptar hábitos más activos en su rutina.
2. Mejora la autoestima y confianza de tus hijos:
La práctica regular de actividad física permite que los niños desarrollen destrezas y habilidades, lo cual aumenta su autoestima. El ejercicio les da una sensación de logro, especialmente cuando alcanzan nuevas metas, ya sea aprender a montar en bicicleta o correr más rápido. Esta sensación de éxito se traslada a otras áreas de su vida, como el colegio o sus interacciones sociales.
3. Fomenta la concentración y el rendimiento académico:
Diversos estudios han demostrado que el ejercicio mejora la función cerebral, lo que lleva a una mayor capacidad de concentración y rendimiento en el aula. Si tus hijos están activos físicamente, es probable que también tengan mejores resultados en sus tareas y exámenes. Además, el ejercicio libera endorfinas, que ayudan a reducir el estrés y la ansiedad, favoreciendo un mejor estado emocional y mental para enfrentar los retos escolares.
4. Desarrolla habilidades sociales:
El ejercicio en grupo, como actividades en equipo o deportes en familia, fomenta la colaboración, el trabajo en equipo y la amistad. Estos son elementos fundamentales para que los niños desarrollen habilidades sociales. Además, el ejercicio les enseña a seguir reglas, respetar turnos y a manejar la frustración de manera saludable, cualidades que les servirán en su vida cotidiana.
5. Combatir el sedentarismo desde una edad temprana:
El sedentarismo en los niños es una preocupación creciente, ya que la falta de actividad física está relacionada con varios problemas de salud, como la obesidad infantil y el desarrollo de enfermedades crónicas. Al incorporar el ejercicio en su rutina diaria, estarás ayudando a prevenir estos problemas y les estarás enseñando a cuidar de su salud desde una edad temprana.
6. Crea una rutina familiar saludable:
Hacer ejercicio juntos como familia no solo fortalece la salud física de todos, sino que también estrecha los lazos familiares. Ya sea que se trate de caminar, andar en bicicleta o practicar algún deporte, el ejercicio en familia es una excelente manera de disfrutar tiempo de calidad y formar recuerdos juntos. Además, al hacerlo como un hábito, tu hijo aprenderá que la actividad física es una parte natural y divertida de la vida.
7. Promueve la disciplina y la perseverancia:
Hacer ejercicio regularmente enseña a los niños la importancia de la disciplina. Si se comprometen a una actividad, aprenderán a ser constantes y a no rendirse ante los obstáculos, habilidades que pueden aplicar a otras áreas de su vida, como la escuela o las relaciones personales.
Conclusión:
Incorporar el ejercicio en la vida de tus hijos es mucho más que una forma de mantenerlos en forma; es una inversión en su futuro. Los beneficios de la actividad física son innegables, y lo mejor de todo es que estos hábitos no solo beneficiarán a tus hijos, sino también a toda la familia. Comienza hoy mismo, involúcrate en su salud física y emocional, y verás cómo la actividad física transforma no solo sus cuerpos, sino también sus mentes y su calidad de vida.
Desde Baby Mom te animamos a buscar el equilibrio entre el cuidado de tu bebé y el tuyo propio. Y si estás pensando en retomar o comenzar una rutina de ejercicio, ¡adelante! Siempre con sentido común, apoyo profesional si lo necesitas, y mucho amor por este momento único de la vida.
Daniel Ferri
Colaborador en el blog de Baby Mom

Moverse también nutre: cómo el ejercicio beneficia tu leche materna
Una de las dudas más comunes que surgen durante la lactancia es si es seguro hacer ejercicio y cómo puede afectar a la leche materna. ¿La buena noticia? No solo es seguro, sino que hacerlo puede tener efectos positivos tanto para la madre como para el bebé.
Hoy quiero contarte, desde una mirada basada en la evidencia científica, por qué moverte también es una forma de cuidar y nutrir.
¿Qué dice la ciencia sobre ejercicio y lactancia?
Tu leche sigue siendo igual de buena (o incluso mejor)
Estudios han demostrado que el ejercicio moderado no altera el volumen ni los macronutrientes esenciales de la leche materna. Las grasas, proteínas y carbohidratos que alimentan a tu bebé se mantienen estables, aunque tú estés entrenando.
Tu sistema inmunológico sigue protegiendo a tu bebé
Investigaciones publicadas en PubMed muestran que factores inmunológicos clave como la inmunoglobulina A y la lactoferrina no se ven afectados negativamente por el ejercicio. Así que tu leche sigue siendo ese "escudo natural" que tu bebé necesita.
Podrías estar dándole un plus metabólico
Un estudio reciente descubrió que mujeres activas tienen niveles más altos de adiponectina en su leche, una proteína relacionada con el metabolismo y la sensibilidad a la insulina. Esto podría influir positivamente en el desarrollo metabólico del bebé.
Ejercicio durante el embarazo = leche con más beneficios
Investigaciones recientes también han vinculado la actividad física durante el embarazo con un aumento en ciertos oligosacáridos en la leche, compuestos que promueven una microbiota intestinal saludable y ayudan a prevenir infecciones en el bebé.
¿Cómo hacerlo bien?
Te dejo algunas pautas para moverte de forma segura mientras das el pecho:
Opta por actividades moderadas: caminar, nadar, yoga postnatal.
Bebe agua antes y después de entrenar.
Amamanta antes de hacer ejercicio para evitar molestias en los pechos.
No te preocupes por el sabor de la leche: el ácido láctico no la vuelve "mala", como antes se creía.
Conclusión
Moverte no solo es cuidar de ti, también es seguir nutriendo a tu bebé de la mejor manera posible. El ejercicio durante la lactancia no interfiere con la calidad de tu leche, y en muchos casos, puede enriquecerla aún más.
Desde Baby Mom te animamos a buscar el equilibrio entre el cuidado de tu bebé y el tuyo propio. Y si estás pensando en retomar o comenzar una rutina de ejercicio, ¡adelante! Siempre con sentido común, apoyo profesional si lo necesitas, y mucho amor por este momento único de la vida.
Daniel Ferri
Colaborador en el blog de Baby Mom

